::ESTUDIO

El diseño se convierte en una actividad cuyo objetivo final se explica a sí mismo. Sin importar lo que reporte un estudio de mercado o una investigación de tendencias, el diseño de todo aquello que utilizamos anuncia una necesidad urgente por apropiarse de una identidad y, finalmente, tener un poco más de felicidad. El objeto y su diseño se funden en un todo. Y las personas hacemos de los objetos y sus marcas, artículos de verdadero uso personal; nos gusta embellecer la rutina. Por esta relación habitual con el diseño, prefiero considerarlo una industria, con extraños destellos artísticos y que se convierte, en pocas ocasiones, en una obra maestra.

El diseño es la excepción en lo cotidiano; y esta excepción es aquello que ocupa todo nuestro tiempo.

Me gusta que mis clientes tengan —lo confieso— una premisa sobre lo que desean: ninguna de sus actividades está en mis planes y creo que es un poco pretencioso suponer que uno “domina” los asuntos a los que se dedican. Jamás tendría el tiempo necesario para conocer todo aquello que compone su mundo. Sus esbozos, sus ideas generales, sus “me gustaría”, son la fuente de la que suelen partir mis propuestas y mis ambiciones.Por otra parte, me dedico a investigar aquello que puede vincularlos con el resto del mundo, empezando por mí. Intento ser un cliente fiel que consume y utiliza sus productos y servicios.

Este espacio es un catálogo de ideas llevadas a cabo. He decidido fotografiarlas porque me parece mejor exhibir el objeto terminado, en lugar de un archivo gráfico de lo que pudo haber sido, pero que no fue, o que no fue exactamente así.

Gracias por dedicar unos minutos a revisar estas muestras de trabajo.

Saludos,

Carlos